Tocar en directo es, para muchos músicos, el momento en el que todo cobra sentido: los ensayos, las canciones y las horas invertidas se convierten en una experiencia compartida con el público. Pero antes de subir al escenario hay un trabajo silencioso que casi nadie enseña: el booking. Aprender cómo conseguir bolos es una habilidad tan importante como afinar bien o dominar tu instrumento, y la buena noticia es que se puede entrenar. En esta guía práctica repasamos cómo contactar salas y bares, cómo preparar una propuesta que llame la atención, cómo hablar de dinero sin miedo y cómo construir relaciones que te den conciertos de forma constante. Qué es el booking y por qué te toca a ti El booking es simplemente el proceso de gestionar y cerrar actuaciones. En bandas emergentes rara vez existe un representante que se ocupe de ello, así que suele recaer en uno de los miembros del grupo o en el propio artista solista. Asumir esa tarea no es un castigo, es una ventaja. Quien controla el contacto con las salas entiende cómo funciona el circuito local, conoce a los programadores y aprende a leer qué necesita cada espacio. Ese conocimiento es capital que se acumula con el tiempo. Antes de escribir a nadie, ten claro qué ofreces:
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📘 Parte de nuestra guía completa Este artículo forma parte de Marketing musical y carrera: haz que tu música llegue lejos, nuestra guía maestra sobre el marketing musical y tu carrera como artista. Si quieres el panorama completo y ordenado, empieza por ahí.
- Tu estilo y a qué público apelas.
- Cuánto dura tu repertorio (un pase de 45 minutos no es lo mismo que dos de 60).
- Qué necesitas técnicamente y qué puedes aportar tú.
- Si arrastras público propio o vienes a sumar al de la sala.
- Qué tipo de música programan habitualmente.
- Qué aforo tienen y qué días suelen tener conciertos.
- Quién decide la programación y cómo prefiere el primer contacto.
- Si funcionan con caché, con taquilla o con consumición.
- Un saludo personalizado con el nombre de la persona y de la sala.
- Una frase que diga quién eres y qué estilo haces.
- Un enlace directo a un vídeo en directo o a una canción representativa.
- Una propuesta concreta: qué fechas te interesan y qué formato traes.
- Un dato que genere confianza: público que mueves, otras salas donde has tocado o proyección local.
- Caché fijo: la sala te paga una cantidad acordada, vaya quien vaya.
- Taquilla: repartís la recaudación de las entradas según un porcentaje.
- Mixto: un mínimo garantizado más un porcentaje si se supera cierto aforo.
- A la gorra o por consumición: frecuente en bares pequeños, donde el ingreso depende del público y de lo que consuma.
- Una lista de salas con su estado: sin contactar, escrito, en conversación o cerrado.
- Fechas de seguimiento para insistir con educación si no obtienes respuesta.
- Un pequeño archivo con vídeos, fotos y textos listos para enviar.
- Un registro de cada bolo para saber qué salas repiten y cuáles no.
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